Si algún género despierta el interés de todo aficionado que comienza a buscar nuevas especies para mantener en su instalación, éste es el de los cíclidos. Su bella morfología y coloración además de sus interesantes comportamientos sociales y reproductorios hacen que sean muchos los que se animan a seleccionar alguna pareja para su instalación. Sin embargo en demasiadas ocasiones se seleccionan especies no aptas, casi siempre debidas a sus necesidades acuáticas y a su fuerte temperamento.
En este breve apunte tratamos de acercar a todo el aficionado interesado aquellas especies que a nuestro entender pueden ser mantenidas en un acuario comunitario. Antes de nada debemos dejar claro que cuando hablamos de acuario comunitario no nos referimos a un acuario poblado por multitud de especies de diferentes localizaciones, con diversas necesidades que parecen convivir bien. En este caso particular estamos hablando de comunidades donde los cíclidos conviven en armonía con otras especies de similares requerimientos y que no compiten con estos por el territorio o el alimento.
El primer punto de partida será el tamaño. Vamos a hablar de los requerimientos para mantener en buenas condiciones especies de cíclidos de aproximadamente 8 cm (denominados comúnmente como cíclidos enanos) que viven en parejas o en pequeños grupos formados por un macho y varias hembras. Nos estamos refiriendo a especies de cíclidos enanos sudamericanos de los géneros Apistogramma, Crenicara, Laetacara, Nannacara o Microgeophagus (antiguo Papiliochromis) y especies de origen africano de los géneros Pelvicachromis, Nanochromis o Anomalochromis. Al final del artículo indicaremos las especies y los requerimientos particulares de cada una de ellas.
El acuario
Al ser de reducido tamaño el acuario destinado a estas especies no tiene porque ser de grandes dimensiones. Tanques a partir de los 60 litros son perfectamente válidos para el mantenimiento de parejas y de 120 litros para el mantenimiento de grupos. Todas las especies son territoriales lo que nos obliga a ofrecer el suficiente espacio para que cada uno de los animales pueda establecer sus dominios. De lo contrario estaremos ofreciendo un mantenimiento inadecuado.
Los objetos decorativos son la base de este tipo de instalación porque sirven como referencia para la determinación de los territorios y ofrecen cobijo a los animales además de ofrecer lugares adecuados para la puesta en caso de producirse, cosa que no suele ser complicado si cumplimos con los requerimientos mínimos. Rocas no calcáreas a excepción de las especies africanas, pizarras, raíces en aguas ácidas, ánforas de arcilla (muy adecuadas para las puestas y los refugios), cáscaras de coco o pequeñas macetas serán los más adecuados.
El sustrato conviene que sea oscuro, para especies sudamericanas, lo que dará seguridad a los animales y potenciará sus espectaculares coloraciones. Lavas volcánicas o similares de coloraciones negras o marrones son perfectamente válidas.
La mayoría de las especies que podemos encontrar en los comercios proceden de su cría en cautividad por lo que las necesidades acuáticas se han moderado en extremo siendo en muchos casos neutras moderada-mente ácidas para las especies sudamericanas y neutras a ligeramente alcalinas para las africanas (aunque también encontramos especies de aguas ácidas como el Nanochromis transvestitus). |
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Con animales salvajes o durante la cría, a excepción de peces procedentes de varias generaciones en cautividad, deberemos extremar las condiciones acuáticas hacia valores más cercanos al de las aguas de origen.
En todos los casos la presencia de nitritos no es tolerada por lo que se deberá establecer un eficiente sistema de filtrado. Debido al volumen interno de los filtros presurizados estos son los más adecuados. No obstante se deberá mantener una rutina de cambios periódicos de agua cercanos al 25% cada dos o tres semanas para controlar el nivel de nitratos presentes, tóxicos para alguna de estas especies incluso en pequeñas concentraciones. Algunas especies más sensibles requieren incluso de cambios semanales.
La circulación de agua interior no es un aspecto crítico, sin tener en cuenta la necesidad de que nuestro filtro mueva 3 veces el volumen del acuario a la hora. El hábitat original de estos peces, en su mayoría, son remansos con poca corriente y circulación, por lo que no agradecerán una excesiva circulación interior.
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