La acuciante sequía que afecta a la mayoría de regiones de España y la incertidumbre cada vez mayor sobre las reservas futuras de agua dulce del planeta crean además de la lógica alarma social y preocupación sobre el abastecimiento para los usos más vitales y cotidianos una sería amenaza para la supervivencia de la acuariofilia tal y como hoy la conocemos.
Antes de continuar con esta reflexión me gustaría hacer un paréntesis para dejar claro que no trato de ser irracional ni insolidario con los problemas que plantea una insuficiente capacidad de abastecimiento de agua potable para el ser humano. En este artículo trato de ver el problema desde la perspectiva del aficionado a la acuariofilia sin tener en cuenta otros aspectos. Para reflexionar y resolver el resto de problemas ya existen otros muchos medios y miles de personas que trabajan día a día por lograr una solución sostenible para todos.
A diferencia del resto de animales mantenidos por el hombre los peces ornamentales y el resto de especies que comparten medio necesitan del agua como base de equilibrio para sustentar su supervivencia. La falta de ésta para realizar cambios de agua y reponer la evaporada supondría con seguridad la total desaparición de la acuariofilia doméstica.
|
Las razones para la disminución de la cantidad de agua dulce está directa-mente relacionada con la menor cantidad de precipitaciones generali-zadas en muchos puntos del planeta. Las causas de estas pérdidas son muchas y van desde el efecto invernadero provocado por el calentamiento paulatino del planeta, la desforestación masiva de áreas forestales y la contaminación hasta una larga lista de acciones agresivas originadas por el hombre.
|
Ante ésta nada halagüeña perspectiva no cabe otra opción que plantearnos si la afición a la acuriofilia tiene futuro o desaparecerá como consecuencia de los problemas citados anteriormente.
Pues parece ser, lo que resulta muy tranquilizador, que el futuro tanto para el abastecimiento público como para el mantenimiento de nuestros acuarios está garantizado por lo que esta entrañable ciencia que es la acuariofilia no desaparecerá.
La base de la esperanza está puesta en la acción de desalar las aguas procedentes de acuíferos salobres y del agua del mar. Esta acción hace ya mucho tiempo que es posible pero hasta hace bien poco era inviable por sus elevados costes de producción. Los recientes adelantos tecnológicos están cada vez más cerca de poder suministrar un volumen constante a la red pública sin que existan grandes diferencias con los precios que se manejan actualmente en cualquier contrato de suministro de agua.
Actualmente las técnicas que se emplean en la desalación del agua del mar son la osmosis inversa y para determinadas aplicaciones la Electrodiálisis, cuyo resultados no son tan óptimos y cuya agua obtenida es empleada por ejemplo para riego.
Básicamente y simplificando la osmosis se basa en colocar dos volúmenes de agua uno salado y otro de agua dulce separados por una membrana muy fina sin poros. El agua dulce con menor contenido en sales atraviesa la membrana mezclándose con el agua salada sin necesidad de aplicar ninguna fuente energética.
La osmosis inversa por el contrario realiza la misma función pero de modo contrario. Son las moléculas del agua de mar quienes atraviesa la fina membrana pero no así los iones de sal. Para lograr este trasvase las plantas desaladoras aplican la presión de unos émbolos con lo que se produce gran consumo de energía.
Aunque efectivamente con la osmosis inversa se produce una gran consumo de energía en la actualidad las membranas filtrantes han visto reducido su grosor del tal modo que el consumo necesario para producir la misma cantidad de agua que ataño también se ha reducido proporcionalmente. Además se a investigado en la recuperación de la energía empleada en el proceso con lo que aplicándola a unas turbinas eléctricas se recupera hasta el 40% de la energía consumida.
El avance está siendo tan vertiginoso que se asegura que en breve plazo de tiempo se podrán lograr reducir los costes significativamente. Aunque la gran inversión que se debe realizar en este tipo de instalación no se cubre con el precio de consumo que se pretende fijar. Lo que se baraja es que este origen de agua complemente los sistemas tradicionales de abastecimiento con lo que la repercusión final en el recibo del ciudadano se mitigaría en gran parte.
Además de lo visto hasta este momento en cuanto a los costes económicos de la desalación del agua marina el proceso tiene unos costes medioambientales. Durante el proceso de osmosis inversa se crea en el deposito del agua marina un líquido residual denominado salmuera con gran concentración de sal. Este residuo no puede ser devuelto al mar en las zonas de litoral debido a las catastróficas consecuencias que tendría sobre los diferentes biotopos y las especies que los pueblan, como por ejemplo en el caso mediterraneo con algas como la Posidonia. Una de las posibles soluciones que se barajan sería la de sisolver estos desechos en zonas azotadas por fuertes corrientes que contibruyan a la rápida dilución de estas aguas residuales con grandes concentraciones de sal.
Finalizaremos por tanto asegurando que aunque hoy por hoy no es viable su utilización en las redes de abastecimiento general llegará el día en que la tecnología abarate los costes de producción hasta alcanzar un nivel razonable que pueda ser asimilado por los consumidores. Por tanto me inclino a pensar que en los países más favorecidos el futuro de la afición y de los problemas de la grave crisis del agua están medianamente encaminados a resolverse. Pero qué sucederá con los países menos dotados?
|