Las toxinas que son capaces de generar, adquiridas de aquellos animales tóxicos de los que se alimentan, los protege de los predadores.
La coloración estridente que presentan advirtiendo del gran peligro que plantea su ingesta lo convierte en uno de los animales más llamativos que podemos encontrar en nuestro comercio habitual y es realmente difícil resistirse a adquirirlo. Es el caso exacto del Hypselodoris bullocki (chromodoris), siendo normalmente con posterioridad a su compra cuando conocemos la realidad sobre su mantenimiento en cautividad.
Pecando de ingenuidad, nosotros en nuestro comercio especializado en acuariofilia marina comercializábamos el hypselodoris bullocki como especie alguívora, indicación de nuestro proveedor, hasta que un cliente al que agradecemos enormemente su información nos puso sobre la pista.
El bullocki, nudibranquio clasificado dentro del género hypselodoris, antiguamente en el chromodoris, es un pequeño molusco de no más de 4 cm de cuerpo elevado y un pequeño manto montado sobre él. Por lo general los especimenes recolectados presentan tonalidades rosa fusia o tonalidades azules. Presentan en la parte trasera del cuerpo un penacho de branquias de color amarillo-anaranjado y dos antenas del mismo color en la parte delantera a la que podríamos determinar como cabeza del animal.
Las variedades de coloración que puede presentar complica enormemente su clasificación teniendo que recurrir a estudios anatómicos y taxonómicos en detalle difíciles de realizar. Esta variaciones pueden ir desde tonalidades blanco metalizadas, hasta pieles casitrasparentes, coloración amarilla dorada, color hueso con franjas rosas y un largo etc.
Son originarios del Océano Indo Pacífico, incluyendo maldivas e isla Christmas, desde Australia hasta Tailandia.
La problemática de mantenimiento de este bello animal son sus requerimientos alimenticios. El Hypselodoris bullocki está altamente especializado en el consumo de esponjas de una especie concreta no determinada.
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