Comenzamos una nueva sección dedicada a los distintos invertebrados que podemos mantener en nuestros acuarios con fines ornamentales. Por tanto no englobaremos a los considerados como alimento vivo. El acuario para invertebrados de agua dulce plantea la misma problemática que los acuarios marinos de invertebrados: La incompatibilidad de especies.
Aunque se pueda mantener pequeños acuarios destinados en exclusividad al mantenimiento y cría de invertebrados, lo más común es el mantenimiento de taques mixtos en los que convivan con peces. En este caso deberemos elegir especies de peces tolerantes que no vean en sus compañeros de tanque una fácil fuente de proteínas. Cualquier animal lo suficientemente grande en cuya boca entre el invertebrado será devorado ya sean las tendencias del pez omnívoras o carnívoras.
En este primer capitulo vamos a repasar las consideraciones generales de mantenimiento así como las especies más comunes que podemos encontrar en casi todos los comercios del ramo. Con posterioridad iremos desgranando las diferentes familias de invertebrados y los requerimientos propios de cada una de ellas.
Cuando hablamos de invertebrados nos vienen rápidamente a la mente la imagen de los caracoles, los camarones y los crustáceos. Básicamente estas son los grupos que vamos a poder mantener y todos se caracterizan por tener un caparazón calcio lo que ha de ser indicativo de las condiciones acuáticas a mantener.
Los invertebrados se introducen en el acuario comunitario por varias razo-nes. De entre todas ellas destacan sus particularidades alimenticias incluyendo en la dieta algas, hojas muertas en descomposición y restos de cadáveres. Muchas especies también eliminan las heces de los peces con el objetivo de aprovechar hasta el más mínimo residuo nutricional.
Como he comentado la mayoría de invertebrados que podemos mantener en el acuario necesitan de cierta cantidad de sales disueltas que les ayuden en la creación y sostenimiento de sus caparazones. Aguas alcalinas de dureza media son las idóneas para garantizar un correcto mantenimiento. La falta de calcio se hace visible por el desmejorar del caparazón y la apari-ción de roturas y agujeros que por lo general acaban por causar la muerte del animal.
La temperatura. Muchos de los invertebrados de agua dulce son de origen tropical. Sin embargo tempera-turas demasiado altas aceleran el ritmo de su metabolismo y por tanto reduce su longevidad. Temperaturas entre 23 y 27º C serían ideales para casi todas las especies. Con tempera-turas nunca inferiores a los 18º C mantienen sus constantes vitales pero por debajo de esa frontera entrarán en una fase de letargo.
La mayoría de especies son sensibles a la presencia se compuestos nitrogenados incluido concentraciones bajas de nitrito. También son por lo general sensibles a los medicamen-tos y en especial a aquellos que entre sus componentes incluyan el cobre.
En su mayoría se trata de especies tímidas y gregarias de conductas crepusculares. Su máxima actividad se realiza al caer la luz del día. |
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Durante el resto del tiempo se mantienen ocultos en sus refugios o tras la protección de las hojas de las plantas. Instalar una luz de luna para los periodos de oscuridad nos ayudará a apreciar las particularidades de su deambular por el tanque.
Especies más comunes
Caracoles
Sin duda engloba a las especies más populares aunque también a otras que en gran número pueden llegar a convertirse en una plaga difícil de erradicar. Desde el punto de vista ornamental nos interesan aquellos de mayor tamaño y entre estos los que pueden ayudar a mantener la limpieza del tanque.
Debemos mencionar por tanto al grupo denominado Pomacea dentro de la familia Ampullariidae y entre ellos a su especie más conocida, el caracol manzana o Pomacea bridgesi. El P. bridgesi es una especie Americana que habita en aguas poco profundas de poca corriente. Con un tamaño máximo que ronda los 7 cm es la especie más popular por su faceta limpiadora al eliminar algas, animales muertos y otros desechos presentes en el tanque. No se alimenta de plantas pero si comerá aquellas hojas que estén en mal estado y apunto de desprenderse.
Dentro del género Pomacea encontramos a menudo en los comercios otras especies que se exponen bajo el mismo nombre que el Bridgesi y que no son la misma especie. Estos otras que si atacan las hojas sanas son el P. canaliculata (de mayor tamaño) y el P. paludosa. Aunque no es este el objetivo de la presente introducción podemos distinguirlos fijándonos en la concha del animal: Cuando concha presenta una espiral con un ángulo cercano a los 90º.
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Existen diversas variedades cromáti-cas en las conchas siendo las más importantes la salvaje (marrón con bandas negras) o la amarilla (la más común) con o sin bandas de color marrón.
Una de las particularidades más curiosas que presenta el género Pomacea es su capacidad de respirar tanto dentro como fuera de agua, esto último con restricciones, al presentar dos aparatos respiratorios indepen-dientes: branquias y pulmones.
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A diferencia de otros moluscos estas especies no son hermafroditas sino que presentan sexos separados. Distinguirlos es complicado para el neófito pero con la experiencia se vuele una tarea accesible. Su reproducción es sencilla de lograr manteniendo las condiciones acuáticas correctas y dejando suficiente espacio aéreo fuera del agua para la realización de la puesta.
Los P. Bridgesi no plantean ningún problema respecto de su alimentación, aceptarán cualquier recurso alimenticio sea del tipo que sea incluidas las hojuelas. Además de algas filamentosas y algas pincel se alimentan de cuerpos en descomposición, alimentos no consumidos y en periodos de escasez las propias heces de los peces. También acepta Alimento vivo, congelado y liofilizado además de tabletas y verduras.
Otras especies de caracoles:
(Caracol Carnero). Existen dos especies, el Marisa cornuarietis de mayor tamaño, hasta los 5 cm, y el Trodipiscus planorbis y el no respetan las plantas sanas y tienen un ciclo reproductivo vertiginoso por lo que pueden rápidamente convertirse en una plaga.
Melanoides tubercularia o Caracol trompeta. Especie de pequeño tamaño, hasta los 2 cm, que resulta beneficioso para el acuario al vivir durante el día removiendo el sustrato con lo que contribuye a su aireación. Respeta a las plantas pero su gran capacidad reproductora lo pueden transformar en una plaga si no se controla.
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