Basado en el artículo original publicado en ReefKeeping
Traducido y adaptado libremente para Aquanovel.com
Gymnomuraena zebra, nombre común morena negra. Tamaño máximo hasta el metro de longitud. Tamaño mínimo del acuario: 400 litros
El mantenimiento de esta especie exige que se fije debidamente la estructura rocosa del tanque. La morena cebra habita en zonas rocosas y de arrecife de la costa este africana hasta el mar rojo. Su coloración base varía entre el negro oscuro y el marrón rojizo, siempre atravesado por rayas verticales de color blanco. Su cabeza y mandíbula están perfectamente diseñadas para machacar esqueletos de crustáceos. Entre sus alimentos preferidos podemos citar a los cangrejos y camarones que serían la base de su dieta.
En ocasiones y cuando no encuentran otra cosa también se alimenta de caracoles.
Para determinar si un objeto es comestible las G. zebra utiliza el tacto y el gusto. Los animales de pequeño tamaño son ingeridos enteros mientras que crustáceos de mayor tamaño son sujetados mientras desquebraja el caparazón. En el acuario de arrecife si ofrecemos alimento vivo en forma de cangrejo podremos oír el ruido al partirse la cáscara. Cangrejos violinistas, cangrejos azules o camarones de pequeño tamaño son los adecuados durante el periodo de adaptación de nuestra morena.
Debido a la gran fuerza muscular de esta especie, las estructuras de roca deberán estar sólidamente sujetas ya que su deambular y la contorsión durante la alimentación pudiera derribarlas. Su mantenimiento con corales es prácticamente imposible puesto que serán permanentemente derribados. En cambio si podemos mantener un gran número de especies de peces junto a la morena cebra ya que su lentitud y su aparente torpeza impedirá que sean devorados. Sin embargo cualquier especie de crustáceo que mantengamos de forma ornamental no tendrá la misma suerte.


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Echidna catenata, morena cadena o de eslavón. Tamaño máximo. Hasta los 80 cm. Tamaño mínimo del acuario desde los 400 litros.
Habitan en arrecifes de coral y paredes rocosas en la costa brasileña (Michael, 1999). Presentan una coloración muy llamativa sobre todo en individuos jóvenes quienes presentan una coloración verde muy atractiva decorada con líneas amarillas en forma de cadena entrelazada. Con la edad estos colores se van difuminando y entremezclándose.
Es una especie extremadamente tímida que se mantiene permanentemente oculta bajo la estructura rocosa. Son mayoritariamente crepusculares, siendo éste junto a la noche su tiempo preferido para alimentarse, sobre todo de cangrejos. |
Su adaptación a la cautividad es relativamente fácil siempre que dispongamos en nuestro acuario de la cantidad de refugios y cuevas adecuadas. Sin embargo sus hábitos huidizos se mantendrán incluso cuando se muestre perfectamente adaptada al acuario. El único momento en el que se mostrarán es cuando tengan que alimentarse. Aunque en primer momento se le deben ofrecer alimentos vivos (similares a los de la morena zebra) aceptará con el tiempo alimento fresco ofrecido a través de unas pinzas de seguridad.
El acuario perfecto para el mantenimiento de morenas
Mantener morenas de las especies que hemos citado es perfectamente viable siempre que cumplamos unos requisitos que aseguren su perfecto bienestar. Como norma general se planteará la construcción de una estructura rocosa con el suficiente número de escondrijos donde los animales puedan refugiarse y puedan esperar a sus presas. Una práctica muy beneficiosa es la de instalar un falso fondo donde colocaremos un tubo de PVC de aproximadamente 8 cm de diámetro por 60 cm de largo, del modo representado en el dibujo. De lo contrario nos arriesgamos a que las morenas caben bajo la estructura y acaben por derribarla. También deberemos tener en cuenta como ya se ha comentado que las morenas adultas son extremadamente fuertes y sus movimientos durante su alimentación puede derribar cualquier estructura sino está firmemente sujeta.
La alimentación de las morenas en cautividad debe estar basada en una dieta variada en torno a sus presas habituales. Cangrejos y otros pequeños invertebrados deben ser la base de ésta.
Por ello si no podemos asegurar un abastecimiento regular de estas presas sería mejor no plantearnos mantener morenas. Una alternativa una vez adaptada a la cautividad es la de ofrecer alimentos frescos que podemos adquirir en pescaderías como camarones o calamares que serán aceptados perfectamente.
Sin embargo hasta llegar a este punto deberemos superar un largo periodo de adaptación en el que deberemos lograr que nuestra morena comience a comer estos alimentos alternativos.
Para inducir a la alimentación con pinza de seguridad deberemos frotar levemente la comida contra el morro.
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Si la morena no acepta el alimento conviene no insistir porque no lo aceptará por mucho que insistamos. En ocasiones una morena puede llegar a estar sin alimentarse hasta 8 semanas antes de que logremos el éxito con el alimento fresco. La Echidna nebulosa puede ser inducida a alimentarse a través de ofrecer pequeños peces de aguas salobres como Mollys por ejemplo o pequeños invertebrados de agua dulce. El único problema que se puede presentar con está práctica es que en el futuro la morena pueda estar más predispuesta atrapar peces puesto que la hemos entrenado previamente.
Otro factor importante en relación a la alimentación es la periodicidad con la que debemos ofrecerlo. Después de una ingesta la morena se tomará un tiempo para digerirlo. Por ello, no se debe volver a ofrecer alimento, evitando así molestarla, hasta que la veamos otra vez aparecer entre las rocas en la clásica postura de espera de presas. Morenas adaptadas al acuario suelen ser alimentadas como mucho dos o tres veces por semana. La sobre alimentación, además de perjudicar el agua crea problemas de salud muy graves en las morenas, ya que provoca la acumulación de grasas.
Las morenas por norma general no se alimentan cuando se da alguna de estas dos causas: Las condiciones acuáticas están gravemente perjudicadas, lo que podemos corregir con cambios de agua periódicos y por una sobre alimentación que provocará que nuestra morena no necesite volver a por alimento durante algunas semanas. La base para la alimentación adecuada de las morenas es la paciencia.
Manteniendo más de una morena en el acuario
Por lo general es viable mantener más de una morena en el tanque, siempre que éste sea de la suficiente capacidad, disponga de refugios adecuados para todas y preferiblemente sean morenas de las que presentan dentadura molar y no colmillos. Cuando son jóvenes las morenas es corriente verlas todas escondidas en el mismo refugio con lo que logran protegerse unas a otras. Sin embargo, la introducción de una morena nueva en un acuario establecido puede acarrear que la residente persiga a la recién llegada hasta que aclaran la posición jerárquica. Sobre todo con individuos de la misma especie. Normalmente la defensa del territorio se plantea desde la gruta donde guarda a la morena ya establecida no abarcando más espacio que los alrededores de la entrada.
Según Michael (1998) algunas morenas pueden presentar aptitudes caníbales contra congéneres ya que en el estudio de estómagos de Echidna nebulosa se ha encontrado restos de otras morenas menores. Esta práctica sin embargo es difícil que se produzca en el acuario ya que las morenas más pequeñas no se acercarán nunca por las proximidades de la gruta de la morena dominante.
Morenas enfermas
La mayoría de las morenas son peces resistentes, siempre que las condiciones del agua sea óptimas, es decir; a los niveles requeridos para el acuario de arrecife y que la dieta ofrecida sea adecuada, rica y variada. Según Michael (1998) las morenas no suelen presentar problemas de parásitos externos o infecciones. No obstante si un incorrecto mantenimiento llevaría al extremo de tener que medicar a nuestra morena, se debe tener en cuenta que son muy sensibles a los medicamentes que contengan cobre y a la presencia de fosfatos. Por tanto si se presentaran problemas de punto blanco tendremos en cuenta no tratar la dolencia con esos compuestos y emplear mejor baños en agua con unos niveles de sal muy por encima de lo normal. Ante cualquier problema por infecciones bacterianas o hongos se deberá tratar como antibióticos y revisar las condiciones acuáticas. Devolviendo ésta a sus valores óptimos notaremos una sensible mejoría en nuestros animales.
Conclusiones
Las morenas de dientes molares son las morenas más indicadas para el mantenimiento en acuarios no específicos. La Echidna nebulosa sería la mejor opción, ya que su tamaño es relativo, presenta una fácil adaptación y es compatible con el resto peces compañeros de tanque aunque en ocasiones pueda llegar a morderlos si se introducen en medio del rastro del alimento. Sin duda es la especie más pasiva y más sociable. La segunda opción sería la Gymnomuraena zebra que no presenta ningún tipo de interés por los peces pero su gran tamaño y musculatura puede comprometer la seguridad de nuestro arrecife. Por último la
Echidna catenata sería la menos recomendable porque además de su efecto buldózer es la más escurridiza y tímida de las tres.
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