Condiciones de mantenimiento de los Pecílidos
Todas las especies citadas anteriormente presentan unas necesidades similares de mantenimiento con sus específicas particularidades en lo referente a la asociación de especies.
Las condiciones acuáticas de mantenimiento para pecílidos se establecerán en función de las especies con las que sean asociados. Por normal general se puede preparar el agua en torno a valores neutros aunque el rango de niveles tolerables sería el comprendido entre los 6 y los 8º de Ph.
Aunque cada especie presenta su particularidad en el caso de las Poecilias y los Xhipophorus conviene ofrecer aguas moderadamente duras a duras pudiendo llegar hasta los 30º de dureza. En caso de acuario biotopo conviene aportar al agua del acuario cierto porcentaje de salinidad. Esto influirá en la selección de las plantas que deberán de ser resistentes a la dureza como Vallisnerias, Sagitarias, Helechos y musgo de Java.
Prefieren las aguas claras dotadas de cierta corriente y los acuarios bien plantados que ofrezcan refugio a los alevines y a las hembras. Aunque por su pequeño tamaño no lo pueda parecer los pecílidos establecen jerarquias principalmente entre los grupos de hembras.
Sin embargo en acuarios muy poblados en los que el cortejo se interrumpe continua-mente los machos optarán por una inseminación forzada sin realizar el cortejo.
Las hembras debido a la gran presión depredadora ejercida en la naturaleza, mucho más acusado en el caso de los machos, han desarrollado la capacidad de guardar el esperma de un apareamiento hasta el año para poder fecundar futuras puestas aun sin la presencia del macho.
En el acuario la cría de Pecílidos se produce de forma automática e incontrolada. Por lo general las hembras controlas sus periodos fértiles haciéndolos coincidir con épocas ricas en alimento. Debido a la capacidad de huida instantánea de las larvas, su número no suele superar los cuarenta individuos aunque existen casos de hembras de gran tamaño que puedan superar los cien. Las padres devoran a las crías por lo que se deberá acondicionar el tanque con el suficiente número de escondrijos posibles para que las larvas puedan refugiarse.
Las hembras presentan su estado de buena esperanza por un abultamiento de la zona ventral en la que en los estados más avanzados se puede distinguir la presencia de los huevos. Cuando se acerca el momento del alumbramiento, que suele producirse al atardecer, la mancha gravitoria retrocede hasta la aleta anal.
Los ovovivíparos son extraordinariamente sencillos de críar pero no resulta tan sencillo conseguir sacar adelante a las larvas. Aunque lo recomendable sería alimentar a los pequeños con alimento proporcional con su tamaño como Nauplios de Artemia, dafnias y Cyclops podemos optar por variarlo con alimento en escamas triturado o en polvo. En los comercios del ramo existen preparados comerciales para el alimento correcto de la las larvas.
Las larvas son especialmente delicadas con los compuestos nitrogenados sobre todo en en el caso de que tengamos el Ph alcalino. Conviene mantener la temperatura elevada por encima de los 25º para evitar la aparición de hongos y es una buena medida el añadir una pequeña cantidad de sal marina (no sirven las refinadas ni las que tengan Yodo) Las larvas crecen muy rápidamente siendo conveniente dotar al acuario de mantenimiento de cierta corriente de agua que estimule su desarrollo.
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