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Llego el momento de añadir la sal capítulo 3
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Habíamos concluido el capítulo anterior hablando del inicio de maduración del tanque. En mi opinión las colonias de bacterias encargadas de transformar los compuestos orgánicos son las mismas tanto en acuarios de agua dulce como en los de agua salada. Lo único que varía son las condiciones de mantenimiento.

Por ello, cuando echamos a andar el filtro y debido a su tamaño añadimos escamas de spirulina dos veces al día. Sinceramente pienso que no va a servir de mucho pero la llegada inminente de la roca viva hace que tomemos alguna decisión poco meditada.

Antes de continuar hablaremos un poco de la iluminación. En la imagen podéis apreciar una de las dos bombillas HQI 10000ºK que lleva instalada la pantalla que hemos colocado. Llegado a este punto podríamos preguntar si este tipo de iluminación merece la pena. Respuesta: totalmente, es increíble que dos bombillas tan pequeñas iluminen de semejante manera y de una forma tan natural el acuario.

La contra sin embargo es el calor que emiten que sube la temperatura del tanque aproximadamente 2º y eso que está colocada a 30 cm de la superficie y el equipo trae cristales de protección de rayos UV.

Otra de las pegas son las instrucciones de la pantalla, además de que vienen en inglés en ningún lugar se explica como abrir la pantalla para realizar la instalación de las bombillas y como no se debe toca las lámparas con los dedos por riesgo a fundirlas. Estamos hablando de bombillas de más de 100 euros. Tras mucho esfuerzo y aunque parezca mentira, tratándose de mi que no podemos decir que sea el más hábil, sin que se nos fundiera ninguna lámpara logramos instalar el equipo.

La lámparas al igual que las bombas de circulación si están instaladas dentro del tanque producen calor lo que tiene su repercusión en el equilibrio iónico del agua. La mezcla de la sal la realizamos con la iluminación apagada y con una bomba de circulación encendida lo que nos permite mantener la temperatura del agua rondando los 25º C. A esta temperatura debemos añadir aproximadamente 35 gramos de sal sintética por litro. Hacemos la multiplicación y nos sale aproximadamente 15 kilos.

Ayudándonos de un recipiente de 350 gr comenzamos a añadir la sal directamente al agua y comprobamos como la gran mayoría se deshace rápidamente pero quedan algunas escamas que tardan un rato más y revolotean por el tanque.

Una vez añadida toda la cantidad y con el tanque totalmente teñido de blanco
, dejamos la bomba de circulación y el filtro funcionado toda la noche para que se estabilice el sistema.

Existen principalmente dos tipos de bombas de circula-ción. Las que se colocan fuera del tanque conectadas con mangueras lo que tiene un menor efecto en la temperatura del agua y las interiores. En este caso las que instalamos nosotros tienen un prefiltro de foamex colocado en la toma de agua, aunque si de desea se pueden instalar si él.

Haz click sobre
la imagen para ampliar

Bombilla HQI Aqualine 10000ºK
Vista del acuario con la iluminación instalada y en pleno proceso de maduración biológica.
Instalación del controlador de temperatura de la marca Aqua Medic
Vista de una de las bombas de circulación y de la sonda de temperatura
El salimeter, el densitómetro con flotador y termómetro
El salimeter trabajando en una zona tranquila del tanque
Vista del Refractómetro para determinar de forma precisa la salinidad del agua
Vista del filtro en el colector donde apreciamos la marca puesta con teflón para controlar el nivel
Vista de dos bombas de circulación para ayudar a disolver la sal

Transcurridas unas horas desde que añadimos la sal, en nuestro caso las horas de la noche, llega el momento de medir la concentración de sal o la densidad. Para ello utilizamos dos aparatos. Por un lado un hidrómetro flotante que lleva un termómetro incorporado y que podéis contemplar en las fotografías y un refractómetro que en teoría debe darnos una lectura más precisa. Primer problema y antes de continuar aclarar que no se si es o no responsabilidad del distribuidor español o del fabricante alemán, pero cómo es posible que el refractómetro que es un equipo que supone un esfuerzo económico importante venga pelado de instrucciones? no lo endiendo.

Continuamos, el salimeter o el hidrómetro de flotador no tiene mucha complejidad. Apagamos las bombas de circulación y lo colocamos en una de las zonas tranquilas del tanque. La densidad del agua le hace flotar y una escala entre 1.000 y 1.040 marca el punto donde se ha quedado estabilizado. La zona de la escala en teoría idónea aparece señalada en color verde. La primera medida que obtenemos es de 1.009. Comprobamos acto seguido con el refractómetro.

Por suerte tenemos las instrucciones del refractómetro en castellano que nos ha proporcionado el distribuidor y que estarán disponibles en nuestra web. Tras calibrar con agua de osmosis y la ayuda del destornillador que trae la densidad a cero pasamos a tomar medida del tanque y obtenemos una lectura de 1.014. Tras ir añadiendo más sal en medidas de aproximadamente 350 gramos y en nuevas mediciones cada hora obtenemos lecturas de 1.015, 1.017 y 1.018. Un vez llega a este extremo dejamos el tanque circulando y no añadimos más cantidad hasta ver que estabiliza. Más adelante cuando el tanque este poblado tendrá más importancia la estabilidad de la densidad que su valor en si, lógicamente respetando unos límites.

Las últimas fotografías que podéis ver corresponden al filtro con el skimmer funcionado. Debido a la inestabilidad del sistema y a que no existen proteínas el skimmer llena la copa instantáneamente. De momento y hasta no introducir la roca viva lo dejaremos parado. La última de las fotografías corresponde a dos bombas de circulación OceanRunner Powerhead la del fondo de 2.500 litros hora y la de primer plano de 2.000 litros. El tamaño de ambas es el mismo lo único que varía es la potencia de la bomba. En total tenemos instaladas 3 bombas una de 2.500 y dos de 2.000 litros/hora. En total hacen 6.500 litros más los 3.500 litros de la bomba de retorno del filtro.

El siguiente capítulo lo dedicaremos a la introducción de la roca viva y su proceso de curado en el que estamos ahora inmersos. Lo podríamos titular la bomba biológica.

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